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Actualizado: Martes, 14 de octubre de 2014

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28.05.2013

Glosario sobre Omega-3 Los ácidos grasos Los ácidos grasos (la unidad básica de los lípidos) están constituidos por una cadena de carbono (átomos de carbono unidos entre ellos en el que se ad

23.05.2013

Omega-3 y la vista: el papel del DHA en el desarrollo normal de la función de la vista. El ácido graso omega-3 ácido docosahexaenoico (DHA) es un componente importante de las membranas celulares d

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Glosario sobre Omega-3


Los ácidos grasos

Los ácidos grasos (la unidad básica de los lípidos) están constituidos por una cadena de carbono (átomos de carbono unidos entre ellos en el que se adhieren átomos de hidrógeno y oxígeno). La cadena de carbono de los ácidos grasos puede contener hasta 30 átomos de carbono. Típicamente tiene un número variable de átomos de carbono del 14 al 22.

Hay tres categorías de ácidos grasos: ácidos grasos saturados (AGS) que son sólidos a temperatura ambiente, los ácidos grasos monoinsaturados (AGM), líquidos a temperatura ambiente, pero que tienden a solidificarse a temperaturas más bajas (por ejemplo, congelador), cuya cadena de carbono contiene un doble enlace y ácidos grasos poliinsaturados (AGP), que contienen más dobles enlaces y que permanecen en estado líquido incluso en el congelador. Son los constituyentes de triglicéridos y fosfolípidos.

El grado de saturación es de gran interés ya que el consumo excesivo de grasas saturadas podría tener consecuencias negativas en la salud. Se sabe hace mucho tiempo, por ejemplo, que una dieta rica en ácidos grasos saturados está asociada con altos niveles de colesterol en el plasma, mientras que una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados, tales como las que se encuentran en los aceites obtenidos a partir de pescado, disminuye el nivel de colesterol.

La fórmula general de un ácido graso es la siguiente:

CH3 (CH2) n (CH = CHCH2) m (CH2) pCOOH

(Saturada: m = 0; monoinsaturadas: m = 1; poliinsaturadas: m> 1)


Ácidos Grasos Esenciales

Los ácidos grasos esenciales son algunos ácidos grasos poli-insaturados, cuya presencia es esencial para llevar a cabo las reacciones fisiológicas y por lo tanto están relacionados con una salud óptima. No pueden ser sintetizados por el cuerpo y deben necesariamente ser introducido a través de la dieta.

Los mamíferos son capaces de sintetizar "de novo" ácidos grasos saturados y monoinsaturados a partir de precursores simples tales como glucosa y aminoácidos.

Estos ácidos grasos, llamados esenciales, están representados por dos sub-grupos: ácidos grasos n-3 y n-6 unidades, más comúnmente conocidos como Omega-3 y Omega-6.

El número 3 o 6 se deriva de la posición del último doble enlace entre los átomos de carbono: si este se encuentra a seis átomos de carbono desde el final de la cadena de carbono se habla de un ácido graso omega-6 (omega es la última letra del alfabeto griego y se utiliza a menudo en el lenguaje científico para definir un extremo), mientras que, si el último doble enlace está a sólo tres átomos de carbono desde el final de la cadena de carbono, se llaman ácidos grasos Omega 3.


Los ácidos grasos monoinsaturados (AGM)

Son ácidos grasos cuya cadena de carbono contiene un doble enlace (un enlace entre dos átomos de carbono que no está "saturado" por átomos de hidrógeno). Esta insaturación hace que la cadena sea más flexible con capacidad para deformarse más libremente en el espacio. Estos ácidos grasos se encuentran en forma líquida a temperatura ambiente pero tienden a solidificarse en el congelador.

Este es el caso del aceite de oliva cuyo componente principal es el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado.


Los ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos Omega-3 son una familia de ácidos grasos esenciales que son particularmente abundantes en los aceites de pescado y que tienen una influencia significativa sobre la estructura de las membranas celulares y el equilibrio de las reacciones fisiológicas en el cuerpo.

Confieren a las membranas de las células una fluidez particular, que es indispensable para intercambio transmembrana con el interior de la célula y para la comunicación intercelular.

Los Omega-3 tienen propiedades anti-agregación plaquetaria y controlan, en parte, las reacciones inflamatorias a las que impiden ser demasiado intensan y fomentan, al mismo tiempo, la lucha contra las agresiones externas hacia el organismo.

Los principales ácidos grasos Omega-3 son los siguientes:


El ácido alfa-linolénico (ALA)

Es el precursor de la síntesis de los Omega-3 de cadena larga. Es un ácido graso Omega-3 de origen vegetal y se encuentra principalmente en algunas algas, en algunos vegetales de hoja verde y en algunas semillas, como las de lino. Dentro del organismo el ALA se convierte en EPA y DHA, los ácidos grasos de cadena larga biológicamente activos en los mamíferos. En los seres humanos hay una capacidad muy reducida de llevar a cabo dicha conversión.

La cadena de carbono del ALA contiene 18 átomos de carbono y 3 enlaces dobles y simplificando se puede espresar como C18: 3n-3, donde el número inmediatamente después de la C indica el número de átomos de carbono del ácido graso esencial, mientras que lo sigue los dos puntos indica el número de dobles enlaces están presentes en la molécula.


El ácido eicosapentaenoico (EPA)

Después de su ingestión el ALA se convierte parcialmente en EPA, que es el que tiene los efectos más directos sobre la fisiología del cuerpo humano.

El EPA es un precursor de una clase de moléculas (eicosanoides de la serie 3) que participan en la lucha contra las infecciones y contra las células cancerosas y controlan las reacciones inflamatorias mediadas por eicosanoides derivados del AA y de las citoquinas. El EPA puede ser parcialmente convertido en DHA, cuando la cantidad de EPA disponible es suficiente.

La cadena de carbono del EPA contiene 20 átomos de carbono y 5 dobles enlaces (C20: 5n-3).

Los estudios en seres humanos han demostrado que la eficiencia de la síntesis del EPA a partir del ALA es muy bajo: sólo el 5-10% de la 'ALA se convierte en EPA. Así que si tu objetivo es obtener los máximos beneficios del EPA, sería mejor recurrir al EPA preformado en los animales en lugar del procedente de vegetales ricos en ALA como la linaza.

El DHA es la grasa estructural del cerebro, mientras que el EPA es esencial para la salud. El aceite de pescado contiene ambos en abundancia.


Ácido docosahexaenoico (DHA)

A través de una serie de reacciones enzimáticas, empezando por el EPA, el organismo sintetiza el DHA, el ácido graso Omega 3 que se encuentra principalmente en los lípidos de las membranas celulares, especialmente en los lípidos cerebrales, semen y la retina. La presencia de cantidades adecuadas de DHA en la leche materna se considera esencial para el óptimo desarrollo del cerebro del niño.

El DHA también se puede convertir en EPA por las mismas enzimas que se utilizan principalmente para producir el DHA. Este último proceso es muy difícil y no muy eficiente y es una de las razones por las que la suplementación de DHA sola (sin EPA) no tiene ningún efecto tan marcado en el control de las reacciones inflamatorias o equilibrio emocional cómo la integración sólo con EPA. Mientras el DHA está involucrado principalmente en la estructura celular, la EPA tiene una función directa y más centrada en el equilibrio de las reacciones fisiológicas.

La cadena de carbono de DHA contiene 22 átomos de carbono y 6 dobles enlaces (C22: 6n-3)


Los ácidos grasos Omega-6

Los ácidos grasos Omega-6 representan una familia de ácidos grasos esenciales que son indispensables para la estructura de las membranas celulares y actúan sobre el equilibrio de las reacciones fisiológicas en el cuerpo.

Los ácidos grasos Omega-6 son los precursores de algunas moléculas que promueven las reacciones inflamatorias (eicosanoides pro-inflamatorios). Estas moléculas son muy importantes para el funcionamiento normal y regular del organismo. En particular, cuando los ácidos omega-6 grasos no están equilibrados por deficiencia de ácidos grasos Omega-3 (especialmente en el caso del estabilizador EPA), inducen reacciones inflamatorias excesivas que pueden ocurrir con síntomas particulares (como en el caso de la artritis) o incluso dar lugar a ciertas enfermedades llamadas "autoinmunes" en las cuales el sistema inmune se vuelve contra su propio cuerpo mediante la producción de anticuerpos contra los tejidos normales.

El equilibrio entre Omega-6 y Omega-3 es el factor principal que determina la salud física y mental del organismo humano.

Los principales ácidos grasos Omega-6 son los siguientes:


El ácido linoleico (LA)

Es precursor de la síntesis de los omega-6 de cadena larga. Es el componente principal de la mayoría de los aceites vegetales (excepto el aceite de oliva, el aceite de linaza y el aceite de canola). El LA es especialmente abundante en maíz (una de las principales fuentes nutritivas de los animales).

La cadena de carbono de LA contiene 18 átomos de carbono y 2 dobles enlaces (C18: 2).


El ácido gamma-linolénico (GLA)

En el cuerpo, LA se transforma a través de una reacción enzimática en GLA.

El GLA es un isómero del ALA más común. El GLA proviene de varias fuentes vegetales (por ejemplo, el grosellero negro) y está disponible como suplemento dietético en forma de aceite, tal como los aceites de prímula o de borraja.

La cadena de carbono de GLA contiene 18 átomos de carbono y 3 dobles enlaces (C18: 3).

La evidencia experimental muestra que la ingesta de este ácido es beneficioso y que tiene propiedades terapéuticas y nutricionales.


El ácido araquidónico (AA)

El AA es el más abundante de ácidos grasos esenciales en nuestro cuerpo. Se produce químicamente a partir de las fuentes de alimentos de LA y GLA. Está presente en altas concentraciones en los fosfolípidos animales y, para fines comerciales, por lo general, se aísla de los lípidos en el hígado. También está presente en algunos helechos y puede ser producido por fermentación por algunos microorganismos específicos. Juega un papel vital en la estructura de las membranas celulares, especialmente en las de las neuronas del cerebro.

La cadena de carbono del ácido araquidónico contiene 20 átomos de carbono y 4 dobles enlaces. Es el precursor de una clase de compuestos llamados eicosanoides de la serie 2. Los eicosanoides biológicamente activos, derivados del ácido araquidónico, incluyen prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos. Los eicosanoides ejercen efectos fisiológicos específicos en las células diana en las proximidades del sitio en el que se sintetizan y se catabolizan de una manera extremadamente rápida: estos compuestos se consideran hormonas de corta vida y de acción local (hormonas autócrinas). El metabolismo de los eicosanoides es un objetivo terapéutico extremadamente importante para los fármacos utilizados para controlar los procesos inflamatorios (aspirina), la secreción gástrica y la coagulación de la sangre y para manipular los procesos reproductivos de distintas maneras.


Los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA)

Ácidos grasos poli-insaturados se componen de una cadena de carbono que contiene muchos enlaces dobles o insaturación (muchos enlaces carbono-carbono no están "saturados" por átomos de hidrógeno). Este poliinsaturazione hace que la cadena es muy flexible y que permita un funcionamiento óptimo de las membranas celulares de la que es parte. Estos ácidos grasos son líquidos incluso a bajas temperaturas.
Los ácidos grasos saturados (SFA)

Los ácidos grasos saturados están constituidos por largas cadenas de carbono saturadas. Las cadenas de carbono se denominan "saturado" cuando todos los enlaces carbono-carbono son simples, que está "saturado" por un cierto número de átomos de hidrógeno.

Estas cadenas tienen una estructura rígida y es por esta razón que las grasas tales como mantequilla y otras grasas de origen animal, son sólidos a temperatura ambiente. Estos ácidos grasos saturados dan las membranas de las células del cuerpo una estructura rígida que no facilita la comunicación y los intercambios necesarios para el correcto mantenimiento del equilibrio fisiológico intercelular.


Colesterol

El colesterol forma parte de la familia de los lípidos. Es una sustancia similar a la grasa, y se encuentra en la sangre, músculo, hígado, cerebro y otros tejidos humanos. Se convierte en parte de la estructura de las membranas de muchos animales y tiene un efecto específico y complejo en la fluidez de la membrana, además es el precursor sintético de hormonas muy importantes tales como las hormonas sexuales de la mayor parte de los animales, de la adrenalina y del cortisol. Se produce en el cuerpo, particularmente en el hígado y también se ingiere en la alimentación (carne, productos lácteos, pescados y mariscos). Se necesita una cantidad equilibrada de colesterol para mantener una buena salud, mientras que un exceso puede ser perjudicial.


Las dioxinas

Las dioxinas son compuestos químicos formados por cuatro átomos de carbono y dos átomos de oxígeno que forman un anillo constituido por dos enlaces dobles. El nombre se utiliza libremente para indicar la muy tóxica TCCD (su toxicidad, por ejemplo, es mucho más alta que el cianuro y la estricnina). En cantidades subletales causa una enfermedad de la piel llamada cloroacne.

Las dioxinas son moléculas que se degradan muy lentamente. Persisten durante un largo tiempo en el medio ambiente y debido a su solubilidad en las grasas se propaga a través de la cadena alimentaria.

Las dioxinas son subproductos de contaminantes industriales que son fácilmente bio-acumulables en los tejidos grasos de los peces. Los estudios en especies animales muestran que la exposición continuada a estos productos (por ejemplo, a través del consumo de pescado contaminado con regularidad y durante largos períodos de tiempo) puede causar daño neurológico, alteraciones importantes del sistema inmune y aumento de la incidencia de abortos.

La dioxina es teratogénica (capaz de causar defectos en el feto) en animales pequeños y probablemente, aunque con menos frecuencia en las mujeres. Ha sido clasificado cómo probable carcinógeno (en el laboratorio se observó una mayor incidencia de cáncer de hígado y cáncer de pulmón).

Cómo el mercurio, las dioxinas son más perjudiciales para las mujeres embarazadas y para los niños.

En julio de 1976, una explosión en una planta química en Seveso (Italia) causó la dispersión en la atmósfera de una cantidad de dioxinas calculada entre 22 y 132 toneladas. La planta se dedicaba a la producción de un compuesto (utilizado a su vez para la producción de un herbicida), pero la temperatura de reacción se salió de control, con la consiguiente emisión de la nube de dioxina.

El resultado fue que muchos animales murieron y muchas personas sufrieron dermatitis.

En un estudio llevado a cabo 25 años después del accidente de Seveso en 48 personas, cercanas a las zonas contaminadas, se ha demostrado que el desarrollo normal de los dientes de los niños es una de las mayores dianas de la toxicidad de la dioxina.

En otro estudio, aproximadamente 20 años después de Seveso, se ha mostrado cómo la TCCD inhibe la producción de anticuerpos, lo que resulta en una disminución de la resistencia a las infecciones por enfermedades bacterianas, virales y parasitarias. El sistema inmune es otro objetivo de los efectos perjudiciales inducidos dioxina.


Los eicosanoides

Se trata de una familia grande y compleja de moléculas que están formadas por 20 átomos de carbono (éikos significa 20 en griego) derivados de ácidos grasos poliinsaturados de los cuales, el principal, es el ácido araquidónico. Estas moléculas actúan como mediadores intercelulares, como hormonas que actúan localmente y son de gran importancia fisiológica y la fisiopatologica especialmente en relación con el control de los procesos inflamatorios.

Eicosanoides buenos y malos.

 

Los eicosanoides son sin duda las prostaglandinas más estudiadas. Hay más de 30 tipos, divididos en 3 familias:

 

Las familias PG1 y PG2 son derivadas de aceites omega-6 (su presursor es el ácido linoleico)

La familia PG3 provienen de las grasas omega-3 (su precursor es el ácido linolénico )

 

Las prostaglandinas con efectos importantes sobre la salud son la PG1 y PG2.

La primera familia (en especial la PGE1) realiza las siguientes funciones:

    disminuir la presión arterial, facilitando la eliminación de sodio y la retención hídrica;
    prevenir la agregación de plaquetas, prevenir la formación de coágulos sanguíneos y ataques al corazón;
    inhibir la respuesta inflamatoria;
    mejorar el funcionamiento de la insulina y mantener constante el azúcar en la sangre;
    regular el metabolismo del calcio;
    mejorar el funcionamiento del sistema nervioso;
    mejorar el funcionamiento del sistema inmune.

Las prostaglandinas PG2 pueden ser buenas o malas. La PGE2 causa la retención de agua, la agregación plaquetaria, la inflamación,el aumento de la presión arterial. La PGI2 en cambio es buena, ya que actúa de una manera similar a la PGE1.

Cuando el hombre era cazador, sin duda eicosanoides tales como PGE2 podrían salvarlo en situaciones difíciles (para curarse de las heridas, por ejemplo). En nuestra época de inactividad física y bienestar puede llegar a ser un enemigo importate.


Ester

Es un compuesto químico que se obtiene a partir de la reacción entre un alcohol y un ácido orgánico o inorgánico, por medio de un enlace de naturaleza covalente. La nomenclatura de los ésteres deriva de las de los ácidos con terminación-ato (por ejemplo, acetato de etilo). Normalmente los ésteres tienen un olor agradable que a menudo es una reminiscencia de los frutas, por lo que estos compuestos son ampliamente utilizados en la producción de aromas sintéticos.

Los ésteres etílicos y ésteres de glicerilo difieren en la composición de su alcohol, el etanol para unos y glicerol para los otros.


Fosfolípidos

Los fosfolípidos son los lípidos cuya cadena de carbono contiene uno o más átomos de fósforo de los que adquieren el nombre de fosfolípidos. Son constituyentes esenciales de la estructura de las membranas celulares.


Lípidos

Los lípidos son un grupo heterogéneo de compuestos que tienen en común:

Insolubilidad en fase acuosa;

Solubilidad en disolventes orgánicos tales como éter, benceno, etc;

Peso específico menor que el agua

Punto de fusión bastante bajo.

 

Su baja solubilidad hace que los lípidos sean adecuados para una de sus funciones biológicas más importantes: constituir el principal elemento estructural de las membranas que rodean las células además de separarlas en diferentes compartimentos.

Los lípidos se clasifican en:

Lípidos simples, formados exclusivamente por carbono, hidrógeno y oxígeno.

Lípidos complejos que contienen, además de carbono, hidrógeno y oxígeno, también nitrógeno, fósforo y azufre.

Los lípidos de la dieta provienen de alimentos de origen animal (mantequilla, productos lácteos, grasas, carne) y vegetales (aceites, margarina, nueces, aceitunas).

A la familia de los lípidos pertenecen entre otros: triglicéridos (lípidos simples) y fosfolípidos (lípido complejos).


Mercurio

El mercurio es un elemento químico con el símbolo Hg. Se encuentra libre en la naturaleza en las gotitas que se adhieren al cinabrio, en forma de amalgama, y ​​en el cinabrio mineral, que es la más importante. Es un metal líquido a temperatura ambiente, de color gris plateado, muy dúctil. Se utiliza en la producción de detonantes, antisépticos, para extraer el oro y la plata, en la fabricación de instrumentos (termómetros, barómetros, etc.) y para lámparas de vapor de mercurio.

El mercurio y sus derivados son tóxicos. Es el contaminante principal del pescado, ya que la mayoría de los pescados y mariscos contienen trazas de mercurio.

Los compuestos orgánicos de mercurio son los más peligrosos ya que pasan a la cadena alimentaria y se acumulan en los seres humanos. En el agua, el mercurio se convierte en metilmercurio, una potente neurotoxina que destruye el tejido nervioso. Cuando los seres humanos comen pescado el metilmercurio se acumula en el torrente sanguíneo. Hallazgos recientes indican que el mercurio está relacionado con la oxidación del colesterol y puede aumentar el riesgo de un ataque al corazón en las personas en situación de riesgo.

Los beneficios cardiovasculares del consumo de pescado se reducen en presencia de compuestos orgánicos de mercurio que en realidad aceleran el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Además, el mercurio es un metal que se acumula en los tejidos (bioacumulación) y puede pasar de la madre embarazada al feto, esto va a contribuir a trastornos relacionados con la capacidad de aprendizaje y con la memoria del niño.

En un estudio realizado en ocho países europeos e Israel se han relacionado los niveles de mercurio en las uñas de los dedos de los pies y los niveles de DHA en el tejido adiposo, con el riesgo de infarto de miocardio en hombres. Se tomaron en cuenta, a estos efectos, 684 hombres que se habían padecido un infarto de miocardio y 724 hombres sanos como grupo control.

Los resultados mostraron claramente que, a diferencia de la concentración de DHA en el tejido adiposo, el nivel de mercurio en las uñas está directamente relacionado con el riesgo de infarto de miocardio. Es claro que un alto porcentaje de mercurio puede disminuir el efecto cardioprotector del consumo de pescado.


Policlorobencenos

Los policlorobencenos o PCB, son una clase de compuestos orgánicos que contienen un número de átomos de cloro que van de 1 a 10 que se unen a dos benceno. El benceno es un hidrocarburo aromático de fórmula C6H6, con estructura de anillo (anillo de benceno) que tiene 6 átomos de carbono y de hidrógeno en cada vértice de un hexágono regular, unidos alternativamente por un enlace sencillo y uno doble.

La fórmula general de los PCB es C12H10-xClx. Estos compuestos son en realidad mezclas de dibencenos clorado clasificado de distinta manera precisamente sobre la base de su contenido de cloro que varía por regla general entre 40 y 60%. En teoría se pueden preparar hasta 210 dibencenos clorados distintos aunque, una mezcla comercial típica (normalmente un líquido viscoso transparente), contiene alrededor de cincuenta. El uso de PCB es múltiple: intercambiadores de calor en los transformadores, plastificantes para la producción de objetos en poliestireno, tintas de impresión y papel carbón, aditivos de los plaguicidas, agentes de fijación en microscopios, retardantes de llama.

Los (PCB) se degradan muy lentamente (debido a su estabilidad química, física y termodinámica), son insolubles en agua pero solubles en grasas y tienden a acumularse gradualmente a lo largo de la cadena alimentaria. Los peces que viven en aguas contaminadas con PCB tienen niveles de PCB de 100 a 100.000 veces mayor que la propia agua y esta proporción es aún mayor en las aves que se alimentan de estos peces.

El pescado concentra en los ácidos grasos de sus tejidos (ácidos grasos omega-3 de cadena larga, EPA y DHA), estas y otras sustancias tóxicas solubles en grasa (contaminantes industriales) como los compuestos orgánicos de mercurio, PCB y dioxinas. Todas las sustancias vertidas en el mar al final tienden a concentrarse en los peces.

La evidencia experimental muestra como una exposición continua a altos niveles de PCB tiene efectos nocivos para la salud debido a su bioacumulación en los tejidos animales. En estas condiciones se han encontrado principalmente daños hepáticos y de la piel, además de problemas en los riñones, el estómago y la tiroides.

Una exposición continua a los PCB se relacionó con el cáncer de hígado y del tracto biliar demostrando cómo estos compuestos son probablemente cancerígeno. Un grupo de investigadores ha analizado el comportamiento de los niños nacidos de mujeres que se habían alimentado regularmente pescado contaminado por PCB del lago Michigan. En comparación con el grupo control, los niños tuvieron tres veces más probabilidades de tener un coeficiente intelectual inferior a la media y más del doble de probabilidades de dificultades de aprendizaje y de aprender a leer.


Triglicéridos

En los seres vivos los ácidos grasos se almacenan en su mayor parte en forma de triglicéridos o grasas. Un mamífero puede contener una cantidad de lípidos entre un 5 y un 25%, o más, de su peso corporal; más de 90% de estos lípidos son grasas. Tales sustancias están constituidas por una molécula de glicerol y tres moléculas de ácidos grasos que pueden ser saturados, monoinsaturados o poliinsaturados.

En los adipocitos, células animales especializadas para acumular depósitos de grasa, casi todo el volumen de la célula está lleno de una sola gran gota de grasa. Estas células constituyen la mayor parte del tejido adiposo (grasa) de los animales. Las grasas son la principal forma de almacenamiento de energía en muchos organismos. En los animales de las reservas de grasa sirven tres funciones específicas: la generación de energía, la producción de calor y aislamiento térmico (en los animales que viven en ambientes fríos, por debajo de la piel hay capas de células de grasa que funcionan cómo aislante).

Las grasas se obtienen a partir de tres fuentes principales: la alimentación, la biosíntesis ex novo, especialmente en el hígado, y la movilización de la grasa almacenada en los adipocitos.

Los hidratos de carbono ingeridos en exceso que no pueden ser degradados o almacenados se convierten fácilmente en grasa.

Para una salud óptima, todos necesitamos los ácidos grasos Omega-3 EPA y DHA, a diario. Numerosos estudios sugieren que los Omega-3 puede ser útil en el tratamiento de diversos trastornos patológicos, vamos a verlos juntos.


Los triglicéridos y los niveles de colesterol

Es bien conocido que los que siguen la dieta mediterránea tienden a tener niveles más altos de colesterol HDL, el "colesterol bueno". Del mismo modo, las poblaciones esquimales, que consumen mucho pescado y con lo cual consumen altas cantidades de Omega- 3, no sólo tienden a tener altos niveles de colesterol HDL, sino también una concentración de triglicéridos en el plasma reducida.También es conocida la capacidad de los suplementos de aceite de pescado, que contienen EPA y DHA, para reducir significativamente tanto los niveles de triglicéridos, cómo los de colesterol no-HDL, el "colesterol malo".

 

Hipertensión

Varios estudios sugieren que, en las personas que sufren de hipertensión, una dieta rica en EPA y DHA puede reducir significativamente la presión arterial.Sin embargo, no es posible aprovechar esta propiedad de los ácidos grasos Omega-3 aumentando el número de las porciones de pescado introducidos con la dieta.

De hecho, los peces como el atún son también ricos en mercurio y, por lo tanto, pueden causar el efecto contrario y aumentar la presión.

En casos de hieprtensión es mejor tomar suplementos de aceite de pescado concentrado obtenido a través de los avanzados procesos de purificación mediante destilación molecular múltiple.

 

Sólo estos procesos pueden asegurar la ausencia de metales pesados y otros contaminantes.

 

Enfermedades del corazón

Una de las mejores maneras de prevenir y luchar contra las enfermedades del corazón es seguir una dieta rica en Omega-3.
De hecho, varios estudios sugieren que tanto el contenido de EPA y DHA en el pescado y en las microalgas marinas ayudan a reducir los factores de riesgo cardiovascular.EPA y DHA reducen los valores de los triglicéridos y el colesterol LDL (el llamado colesterol "malo"), contribuyen a reducir la presión arterial y dificultan la formación y el desarrollo de placas ateromatosas que al bloquear las arterias, pueden causar ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

 

Además algunos estudios han encontrado una disminución del riesgo de muerte, de ataques cardíacos y de accidentes cerebrovasculares en pacientes post-infarto de miocardio que recibieron un dosis adecuada de EPA y DHA a diario.

 

De acuerdo con la American Heart Association (AHA), la dosis más baja de Omega-3 para alguien que haya sufrido un ataque al corazón es de 900 mg.La Sociedad Internacional para el Estudio de los Ácidos Grasos y Lípidos (ISSFAL), sin embargo, recomienda a personas que no sufran problemas cardíacos tomar al menos 500 mg de EPA y DHA por día para mantener el corazón en forma.

 

Accidentes cerebro vasculares

Varios estudios clínicos sugieren que los ácidos grasos omega-3 protegen de accidentes causados por la formación de coágulos sanguíneos en las arterias cerebrales.

En particular, el riesgo de accidente cerebrovascular se puede reducir en un 50% con el consumo de por lo menos dos porciones de pescado graso a la semana, lo que equivale a alrededor de 900 mg de EPA y DHA por día.

 

Diabetes

Niveles elevados de triglicéridos y bajas cantidades del llamado colesterol "bueno" (o HDL) son a menudo características del paciente diabético.Cómo se muestra en numerosos estudios, el EPA y el DHA ayudan a reducir los triglicéridos y aumentan el colesterol HDL.

Por esta razón los enfermos de diabetes pueden beneficiarse de consumo de alimentos o suplementos que contengan estos Omega-3.

 

Problemas de peso (exceso de peso y pérdida de peso)

Muchas personas con sobrepeso no pueden controlar de forma adecuada sus niveles de azúcar en sangre.

Por esta razón el exceso de peso se asocia a menudo con el desarrollo de la diabetes y a un amuento de triglicéridos y colesterol en sangre.

Varios estudios han sugerido que dietas baja en grasas, pero ricas en pescado con EPA y DHA (como el salmón, la caballa y el arenque) ayudan, en combinación con el ejercicio, al control de las concentraciones de azúcar y el colesterol en sangre.

 

Artrítis Reumatoide

El análisis de los datos recogidos durante varios estudios clínicos han demostrado que, en los pacientes que sufren de artritis reumatoide, el uso de suplementos de Omega-3 reduce la fragilidad de las articulaciones, rigidez matutina y la necesidad de tomar medicamentos específicos.

No sólo eso, numerosos estudios llevados a cabo en células de cartílago han demostrado que el EPA y el DHA podrían disminuir la inflamación y la actividad de las enzimas que destruyen este tejido.Otros estudios de laboratorio también indican que una dieta rica en Omega-3 y baja en ácidos grasos Omega-6 puede ser útil en el caso de otros trastornos inflamatorios, tales como osteoartritis.

 

Osteoporosis

Una dieta deficiente en ácidos grasos esenciales, como el Omega-3 EPA, aumenta la probabilidad de pérdida de masa ósea. Esto sugiere que los suplementos de ​​EPA pueden ser útiles para la salud de los huesos.

De hecho, un estudio de mujeres mayores de 65 años, todas con osteoporosis, ha demostrado que tanto este Omega-3, cómo otro ácido graso esencial (llamado ácido gamma-linolénico) disminuyen los niveles de pérdida ósea.

En muchos casos incluso se ha observado un aumento en la densidad de los huesos. Además, varios estudios sugieren que el EPA puede ayudar a mejorar la resistencia ósea y aumentar los niveles de calcio y su fijación en el esqueleto.

 

Depresión

EPA y DHA son esenciales para permitir una comunicación óptima entre las células nerviosas y asegurar la salud del cerebro.Para aquellas personas que no consuman en su dieta los niveles adecuados de Omega-3, o no mantiene el equilibrio correcto entre estos ácidos grasos y los Omega-6 hay un mayor riesgo de desarrollar estados depresivos.

 

 De hecho, un estudio en pacientes hospitalizados debido a las depresiones severas ha encontrado niveles de EPA más bajos de lo normal y un aumento significativo en la proporción entre Omega-6 y Omega-3.La existencia de una correlación entre Omega-3 y la depresión también está confirmada por un estudio que mostró que una dieta equilibrada que incluya 2-3 porciones de pescado graso por semana durante 5 años, favorece la reducción de las crisis depresivas y de su intensidad.

 

Trastorno bipolar 

De acuerdo con un estudio realizado en 30 pacientes que sufren de trastorno bipolar, la alternancia entre los períodos de euforia y depresión típica de este trastorno se reduce significativamente si el tratamiento con medicamentos para estabilizar el ánimo se asocia con la ingesta de EPA y DHA.

Este tratamiento combinado fue eficaz en tan sólo cuatro meses.

 

Esquizofrenia

Algunos resultados preliminares sugieren que la ingesta de Omega-3 puede ser beneficiosa para las personas que sufren de esquizofrenia. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar estos resultados alentadores iniciales.

 

Trastorno de hiperactividad y déficit de atención (déficit de atención / hiperactividad - TDAH)

Varios estudios sugieren que los Omega-3 juegan un papel importante en el desarrollo del TDAH. En particular, un estudio que involucró a 100 niños reveló una correlación entre bajos niveles de estos ácidos grasos y los problemas de aprendizaje y de comportamiento.

Hay alguna evidencia de una asociación entre Omega-3 y TDAH que se deriva de estudios en animales, en los que, una disminución en los niveles de estas sustancias se acompaña por la reducción de distintas moléculas en el cerebro fundamentales para la atención y motivación como la dopamina y la serotonina.

 

Trastornos de la alimentación

De acuerdo con los datos recogidos hasta ahora, tanto las mujeres cómo los hombres que sufren de anorexia nerviosa tienen niveles de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) inferior a lo normal.Por esta razón, algunos expertos, sugieren enriquecer la dieta de estos pacientes con alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados, como el pescado graso.

 

Quemaduras

En los animales los omega-3 ayudan a mantener un equilibrio adecuado entre las diferentes proteínas del organismo, un factor importante para promover la recuperación funcional de los tejidos quemados.Aunque se necesitan más estudios para determinar si el cuerpo humano puede obtener este mismo beneficio, hay evidencias a favor de esta hipótesis.De hecho, los ácidos grasos esenciales se han utilizado con anterioridad para reducir la inflamación asociada a quemaduras y para promover su curación.

 

Enfermedades de la Piel

Los 2 trastornos de la piel que podrían mejorar con la ingesta de Omega-3 son los foto-dermatitis, una enfermedad que nos hace especialmente sensibles a la exposición al sol, y la psoriasis.

Los suplementos de aceite de pescado son útiles en la reducción de la sensibilidad a la luz ultravioleta en las personas que sufren de foto-dermatitis. Sin embargo, su eficacia protectora es menor que la de los filtros solares aplicados directamente sobre la piel.

En el caso de la psoriasis un estudio, que incluyó a 40 pacientes, mostró que la asociación entre los fármacos y el EPA lleva a una mejora de los síntomas mayor que obtenido solo con la terapia farmacológica.

 

 

Síndrome de colon Irritable

El análisis preliminar mostró que los ácidos grasos omega-3, en asociación con fármacos para el tratamiento de diferentes formas de síndrome de colon irritable (por ejemplo, sulfasalazina), pueden reducir tanto los síntomas de la enfermedad de Crohn cómo los de la colitis ulcerosa.

En particular, de acuerdo con un estudio realizado en Italia en el caso de la enfermedad de Crohn, la dosis de Omega-3, que le permite retrasar el regreso de los síntomas corresponde a 2,7 g de EPA y DHA totales por día durante un año.

 


Asma

Algunas investigaciones preliminares sugieren que los Omega-3 pueden reducir la inflamación asociada con el asma y mejorar la función pulmonar en las personas que la padecen.

Por el contrario, los Omega-6 tienden a aumentar la inflamación y empeorar las funciones de los pulmones.

Además, según un estudio que implicó la administración de aceite de pescado durante 10 meses a 29 niños asmáticos, la ingesta de productos ricos en EPA y DHA reduce los síntomas asociados con este trastorno hasta en los más pequeños.

  

Degeneración Macular

Hay varios estudios que sugieren beneficios de Omega-3 para los que sufren degeneración macular, una enfermedad ocular que puede causar pérdida de la visión.

Un cuestionario distribuido a más de 3.000 personas mayores de 49 años ha demostrado, por ejemplo, que una dieta rica en pescado reduce el riesgo de padecer esta enfermedad.Del mismo modo, un estudio que involucró a 850 personas reveló que un alto consumo de pescado y dietas que garantizan la ingesta adecuada de Omega-3 y Omega-6 hacen menos propensos a contraer esta enfermedad.

Un análisis de mayor tamaño ha confirmado que el consumo de pescado rico en EPA y DHA, más de cuatro veces a la semana, puede reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.

 

Dolores menstruales

Incluso los síntomas relacionados con el ciclo menstrual pueden ser contrarrestados con los Omega-3. De hecho, un estudio de casi 200 mujeres danesas demostró que enriquecer la dieta con estos ácidos grasos alivia el síndrome menstrual.

 

Omega-3 y tumores
El cáncer de colon
Consumir grandes cantidades de alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 parece tener un papel protector contra el cáncer colorrectal. Por ejemplo, las poblaciones esquimales, que tienden a seguir una dieta alta en grasas y, al mismo tiempo, basada en pescados ricos en Omega-3, se caracterizan por una baja incidencia de este tipo de cáncer.
Por el contrario, algunas investigaciones sugieren que los Omega-6 podrían promoverla. Además los beneficios de los Omega-3 van, en este caso, más allá de la simple prevención, puede prevenir el agravamiento de la cáncer. El consumo diario de EPA y DHA parece retrasar o incluso revertir la progresión del cáncer en las primeras etapas de la enfermedad.

 

Cáncer de Mama
Las mujeres que consumen regularmente durante muchos años alimentos ricos en omega-3 parecen ser menos susceptibles al desarrollo de cánceres de mama.
No sólo eso, un alto consumo de pescado rico en estos ácidos grasos y algas marrones de la familia del Kelp reducen el riesgo de muerte por cáncer de mama. Esto es especialmente cierto para las mujeres que sustituyen la carne por el pescado.
El equilibrio entre omega-3 y omega-6 parece jugar un papel importante en el desarrollo y el crecimiento de este tipo de cáncer, incluso en la terapia de combinación con las vitaminas E y C, beta-caroteno, selenio y la coenzima Q10.

 

Cáncer de próstata 

Al igual que en el caso del cáncer de mama, también el riesgo de cáncer de próstata se redujo con un buen equilibrio entre omega-3 y omega-6.

Su función de protección contra este tipo de cáncer ha sido sugerida por estudios clínicos que han evaluado el rol preventivo de una dieta baja en grasa que comprendía pescado y aceite de pescado.

También los estudios de laboratorio y estudios en animales sugieren que la EPA y DHA pueden inhibir el desarrollo de este tipo de tumor.

Oleumdietetica.com: Tu recurso sobre Omega-3


Oleumdietetica.com es tu recurso dedicado al mundo de los ácidos grasos Omega-3.

Ahora está científicamente comprobado: los Omega-3 juegan un papel crucial en la salud humana.

Entre los principales beneficios:

  • Mejorar el bienestar físico y mental
  • Reducir el estado inflamatorio del organismo
  • Apoyar el crecimiento del niño
  • Facilitar la recuperación deportiva
  • Disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares
  • Luchar contra el envejecimiento de la piel y el cabello
  • Apoyar el desarrollo de la capacidad de concentración y la memoria
  • Ayudar a regular los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre

 

Pero ¿qué son exactamente? ¿Dónde están? ¿Cómo tomarlos? Y de nuevo, ¿qué precauciones hay que tomar?

Para responder a tus preguntas, y facilitar la búsqueda de información, hemos reunido en esta sección una guía calificada sobre el mundo de los ácidos grasos Omega-3.

Características, fuentes alimenticias, biodisponibilidad, indicaciones de uso y eficacia con respecto a las diferentes condiciones físicas son sólo algunos de los temas en los que hemos profundizado para ti

¡Feliz lectura!

Se ha descubierto que las mujeres con concentración en sangre de omega-3 muy bajas durante el embarazo tienen un mayor riesgo de sufrir depresión post parto.

Muchos estudios han tenido en cuenta la correlación entre los omega-3 y el desarrollo de estados depresivos durante y después del embarazo. Un consumo regular de pescado y de aceite de pescado está relacionado con el aumento de concentración de EPA y DHA en el hipocampo; este hecho parece pueda inducir un estado antidepresivo basal (1).Un contenido disminuido de DHA en la leche materna y un consumo menor de mariscos determinan una mayor incidencia de depresión post parto (2). Otro estudio llevado a cabo de forma similar al anterior encuentra que la disponibilidad de DHA en el periodo siguiente al parto es inferior en las mujeres que sufren problemas depresivos (3).
Distintos estudios enfatizan la importancia de los omega-3 para el desarrollo del sistema nervioso del feto y del lactante. Los ácidos grasos omega-3 de cadena larga son un elemento fundamental para el desarrollo cerebral del feto. Merecen una particular atención los neonatos prematuros porque no se benefician de los tejidos grasos de reserva. Estas reservas  se suelen almacenar en el tercer mes de embarazo: la materia cerebral del niño aumenta de 3 a 5 veces en este periodo, luego vuelve a aumentar de forma parecida en los 3 meses después del nacimiento. En este momento crucial es fundamental un aporte importante de omega-3. Por esta razón el feto necesita omega-3, fundamentalmente DHA, en los últimos 3 meses de embarazo. En este momento se generan nuevas células cerebrales a un ritmo vertiginoso (más de 250.000 células nerviosas por minuto) y un desequilibrio de ácidos grasos en este momento podría, entre otras, llevar a alteraciones en el desarrollo de las funciones visivas.

 

Según algunos estudios epidemiológicos, las mujeres embarazadas que consumen grandes cantidades de omega-3 de cadena larga tienden a presentar tasas de nacimientos prematuros (que pueden ser causa de problemas físicos y neurológicos, como dificultad en el aprendizaje) inferiores a otras mujeres. Un aporte inadecuado de ácido araquidónico y de DHA en el embarazo podría producir fragilidad y ruptura de las membranas en desarrollo, a causa de vasoconstricción y fenómenos inflamatorios (4).

Dos estudios daneses muestran que las mujeres que complementan su dieta con omega-3, sobre todo en el primer de embarazo, tienen con menos frecuencia nacimientos prematuros y los niños que alumbran tienen pesos “más sanos” al nacer. La ingesta materna de aceite de bacalao, en los primeros meses de embarazo, está relacionada con pesos mayores al nacer; parece que este hecho esté relacionado con menor riesgo de contraer algunas enfermedades durante la vida (5).

 

Un grupo de expertos, liderados por la nutricionista americana y especialista en omega-3 Artemis Simopoulos, recomienda una cantidad de 300mg de omega 3 al día para mujeres embarazadas en los últimos 3 meses de embarazo y durante el tiempo que dure la lactancia materna para garantizar un aporte de grasas suficientes a lactante y para regenerar las reservas maternas. La complementación es importante cuando la madre amanta el niño con el pecho para mantener las concentraciones adecuadas de DHA en la leche para el desarrollo del lactante en este momento de crecimiento tan rápido.

Después del parto los niveles de DHA disminuyen de forma significativa independientemente que la lactancia se lleve a cabo de forma natural o artificial, esto sugiere que en ambos casos es necesaria una toma de DHA (6). La disminución post parto de la concentración de DHA en el plasma materno no es instantánea y puede durar durante bastante tiempo; Esta pérdida se puede revertir por medio de una complementación de entre 200-400mg de DHA al día (7).

La utilización de aceite de semillas de lino (fuente vegetal de omega-3) no demuestra efecto alguno en el contenido de DHA en la leche materna (8); una mejor opción podría ser la toma de omega-3 de origen marino (aceite de pescado).

Un estudio demuestra como una complementación alimenticia a base de aceite de pescado durante el embarazo puede variar de forma significativa y beneficiosa la composición de los ácidos grasos de la leche materna; Esto produce variaciones en factores inmunomoduladores que pueden influenciar positivamente el desarrollo del sistema inmune del niño(9).

Niveles altos de omega-3 en recién nacidos pueden modificar los niveles de citoquinas provenientes de los mismos que están relacionadas de forma beneficiosa con el desarrollo de las funciones inmunitarias (10).

Una alimentación complementada con aceite de pescado durante el embarazo es una forma eficaz de aumentar los niveles de omega-3 tanto en las madres como en los recién nacidos (11), en particular en DHA, que se piensa sea el ácido graso más importante para el desarrollo de los niños (12).

Además un estudio sugiere que niveles bajos de omega-3 en los eritrocitos y niveles elevados de omega-6 (sobre todo de ácido araquidónico) están directamente relacionados con aumentos en el riesgo de sufrir preeclampsia (13).

 

Bibliografía:

1. Naliwaiko et al (2004) Nutr Neurosci ;7(2):91-99
2.
Hibbeln JR (2002) J Affect Disord ;69(1-3):15-29
3. SJ Otto et al (2003) Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids; 69(4):237-243
4. Crawford MA (2000) American Journal of Clinical Nutrition;71(1):275-284
5.
Olafsdottir et al (2005) BJOG ; 112(4):424-429
6.
Otto SJ et al (2001) Am J Clin Nutr; 73(6):1074-1079.
7. Makrides et al. (2000) Am J Clin Nutr ;71:307-311.
8. Francois et al (2003) American Journal of Clinical Nutrition; 77 (1): 226-233
9. Dunstan et al (2004) Clin Exp Allergy ;34(8):1237-1242
10.
Dunstan et al (2003) Clin Exp Allergy 2003;33(4):442-448
11. Dunstan et al (2004) Eur J Clin Nutr ; 58(3): 429-437.
12. SL Brooks et al. (2000) MCN Am J Matern Child Nurs ;25(2):71-75
13. Williams et al. (1995) Epidemiology ;6(3):232-237

 

WAKE UP TO OMEGA 3

Es bien sabido que la mayoría de los americanos ingieren demasiada grasa y tienen que disminuir su consumo de grasa saturada y trans, pero además, no consumen dosis adecuadas de ácidos grasos omega 3.

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El Doctor Lauren Bramley ofrece una visión profesional en la comprensión de la gran cantidad de beneficios que este tipo de grasa, encontrada sobretodo en el pescado azul, algunas nueces y semillas, pueden aportar a nuestra salud. La mayor parte de las personas conocen los efectos beneficiosos producidos por los ácidos grasos omega 3 con respecto a las enfermedades cardiovasculares y los ataques al corazón.

Estos ácidos grasos son esenciales para conseguir alejar las enfermedades y los problemas cardiacos porque reducen el nivel de LDL o “colesterol malo”, fluidifican la sangre, controlan la presión sanguínea y estabilizan el ritmo cardiaco.
El nexo entre ácidos grasos omega-3 y las enfermedades cardiovasculares es más evidente en las poblaciones de esquimales y japoneses que son los mayores consumidores de pescado del mundo, en particular de pescados procedentes de mares fríos y profundos. La mayoría de las personas ignoran los beneficios producidos por los omega-3 respecto a muchas enfermedades, tanto físicas como comportamentales.
Los ácidos grasos omega 3 son esenciales para la salud y hace tiempo se conocían como “vitamina F”. Algunos ácidos grasos omega-6 son esenciales pero son mucho más comunes pudiéndose encontrar en las grasas animales, en los aceites de cocina como la margarina y el aceite de soja o el de maíz.
Para que nuestro organismo funcione de forma óptima es imprescindible que el ratio omega-3/omega-6 sea el adecuado. Históricamente la dieta del ser humano era mucho más rica en omega-3 porque al estar presente en las algas entraban en la cadena alimentaria desde su base y llegaban, a través de los alimentos, al ser humano.

Desde hace 200 años la dieta ha variado de forma importante y la cantidad de omega-3 presente en ella se ha ido reduciendo paulatinamente. La consecuencia ha sido que el ratio omega-3/ omega-6 ha pasado de un valor óptimo de 1:4 al de la dieta americana, que es mucho más bajo, 1:20.
Muchos investigadores piensan que este cambio ha contribuido de forma importante al aumento de enfermedades cardiacas, obesidad, diabetes, resistencia insulínica, depresión, ansiedad, déficit atencional, merma de la capacidad visual, osteoporosis, esterilidad, asma, y cáncer de piel.
Estas grasas son precursoras de muchas hormonas, una cantidad menor de la que se necesita perjudicaría por lo tanto la producción normal de hormonas tiroideas, sexuales y cerebrales (por ejemplo la serotonina). Todo esto produce un enlentecimiento del metabolismo, un aumento del peso y una disminución del bienestar y del buen humor.
¿Cómo puede conseguir devolver a su lugar el ratio omega-3/omega-6 para mejorar su bienestar, su concentración y su metabolismo?
Hay que cambiar el tipo de aceites que se ingiere todos los días. De la misma forma que el aceite del coche tiene que renovarse cada cierto tiempo, hay que conseguir volver a tener un ratio de 1:4.
En primer lugar es importante seguir a diario un correcto régimen alimentario, comiendo más pescado, frutos secos y aceites que conseguirán fluidificar vuestras membranas además de regular los niveles hormonales.

Al ser un potente antiinflamatorio los omega3 ayudan a mantener la fluidez de la sangre y a dificultar que se produzca una obstrucción de los vasos además de ayudar a que el cerebro funcione de forma adecuada.
Por otro lado es fundamental disminuir el consumo de ácidos grasos omega-6, que están presentes en muchísimos alimentos. Hay que eliminar los aceites de maíz, cártamo, girasol y las margarinas e intentar consumir en mayor cantidad aceite de oliva virgen extra. Hay que informarse sobre los procesos de cocción y producción de los alimentos pre elaborados que suelen tener unos altos contenidos de aceites omega-6, en muchas ocasiones hidrogenados que dan lugar a la formación de las perniciosas grasas trans todavía más dañinas de los omega-6.
Por último es necesario suplementarse. Desafortunadamente es muy difícil conseguir ingerir una dosis adecuada de omega-3, sobre todo si no se consume pescado azul a diario.

GATE


Algunas personas en casos especiales pueden tener las reservas de omega-3 agotadas. Un caso muy claro son las mujeres durante y después del embarazo porque el feto requiere grandes cantidades de estos nutrientes para la formación de su cerebro.
Algunas investigaciones han postulado que la depresión post parto pueda deberse justamente a una carencia de omega-3, además muchos estudios desarrollados en torno al humor y al omega-3 suelen tener en cuenta la depresión post parto.
En Australia los omega 3 han sido añadidos a complejos vitamínicos para embarazadas debido a su capacidad para mejorar el desarrollo del cerebro del feto y su cociente intelectual, además de reducir los casos de depresión post parto y ayudar a la subsiguiente pérdida de peso.
En Europa, Canadá y Estados Unidos los ácidos grasos han sido añadidos en las formulaciones de leche maternizada.
La suplementación con omega 3 puede ayudar a tratar problemas como la diabetes, las enfermedades vasculares, la obesidad y la depresión, además de hacernos sentir mejor.
Hay estudios que demuestran que una integración de omega-3 puede reducir los síntomas de la suspensión de algunos antidepresivos como la agitación, calambres y migrañas.
En general no es necesario asumir un complemento de omega-6 y omega-9 que ya son abundantes en la dieta, con lo cual hay que evitar complementos de Omega3-6-9.
Hay que asegurarse que vuestro complemento haya sido examinado por el contenido de mercurio y PCBs. Algunas marcas suelen tener un sabor fuerte a pescado, esto nos puede hacer dudar de la calidad del producto.

En mi práctica diaria he visto importantes mejorías en los problemas de depresión utilizando dosis altas de EPA y DHA.
Además he visto importantes mejorías con respecto a la resistencia insulínica, en condiciones de pre diabetes y en la pérdida de peso después de un tratamiento con omega-3 y GLA. La piel también se beneficia de estos nutrientes con mejoras importantes en casos de acné y algunas formas de psoriasis.
Algunos padres me han comentado una mejoría en la concentración, en las defensas y en la felicidad de sus hijos debido a una mejoría en la alimentación además de una complementación con omega-3. He visto muchos menos casos de depresión post parto desde que he empezado a sugerir la toma de DHA en el embarazo. He visto pacientes que ya no necesitaban antidepresivos o que podían prescindir de ellos al tomar omega-3.
Pruébalos y los notarás en tu pelo, en tu piel, en tu cuerpo y en tu bien estar psico-físico futuro. Nada puede pretender ser una cura para todo pero está claro que daño no hacen, entonces ¿por qué no probarlos?

Adaptado de: The Omega 3 Connection The groundbreaking antidepression diet and brain program. Andrew L. Stoll, M.D.

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