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Actualizado: Martes, 12 de enero de 2016

Novedades

28.05.2013

Glosario sobre Omega-3 Los ácidos grasos Los ácidos grasos (la unidad básica de los lípidos) están constituidos por una cadena de carbono (átomos de carbono unidos entre ellos en el que se ad

23.05.2013

Omega-3 y la vista: el papel del DHA en el desarrollo normal de la función de la vista. El ácido graso omega-3 ácido docosahexaenoico (DHA) es un componente importante de las membranas celulares d

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Algunos estudios sugieren que altos niveles de Omega-3 pueden ayudar a reducir el riesgo de osteoporosis, un problema muy extendido después de la menopausia.

La reducción de las hormonas sexuales, que caracteriza este período de la vida de una mujer, aumenta la fragilidad de los huesos así como la exposición al riesgo de fractura.

Los Omega 3 están implicados en distintos procesos biológicos entre ellos también en el metabolismo óseo. Los estudios en animales han demostrado que la relación entre Omega-3 y Omega-6 aumentada a favor de los primeros tiene efectos positivos en la salud ósea.

Estos datos también son compatibles con estudios realizados en el laboratorio. Sin embargo, será necesario ampliar los estudios en humanos para confirmar esta hipótesis.

Los Omega-3 también desempeñan una acción preventiva contra algunas formas de cáncer, especialmente el cáncer de mama y el de colon.

Las mujeres que toman altas cantidades de ácidos grasos contenidos en el aceite de pescado disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer de mama en hasta un 50% como se evidencia por recientes descubrimientos científicos.

En particular, el ácido docosahexaenoico (DHA), gracias a sus propiedades anti-inflamatorias naturales, frena la transformación de las células tumorales y mata las células neoplásicas.

Otros estudios también sugieren que el cáncer de útero y algunas formas que afectan a la piel pueden ser contrarrestados con altos niveles de estos ácidos grasos.

Omega-3 para los dolores menstruales y el síndrome premenstrual

Durante el período fértil de su vida, muchas mujeres sufren importantes dolores asociados al ciclo menstrual: el fenómeno se conoce como dismenorrea.

Estos dolores se generan a través de la acción de las llamadas prostaglandinas, moléculas que pueden producirse tanto de los ácidos grasos Omega-6 cómo de los Omega-3.

Mientras los Omega-6 dan lugar a la acción vasoconstrictora y a moléculas pro-inflamatorias, los factores que se derivan de los Omega-3 pueden actuar como vasodilatadores y antiinflamatorios.

Por esta razón, la dismenorrea puede ser influenciada por la relación entre los ácidos grasos Omega-6 y Omega-3 de la dieta.

En particular, un estudio publicado por la revista European Journal of Clinical Nutrition ha demostrado que un aumento de la ingesta de Omega-3 de origen marino se asocia a dolores menstruales leves.


Omega-3 para la dismenorrea y síndrome premenstrual

Una investigación posterior ha demostrado que los beneficios de la Omega-3 contra la dismenorrea y el síndrome premenstrual, el conjunto de trastornos que preceden a la menstruación, también pueden obtenerse al tomar suplementos.

De hecho, los investigadores de la Universidad de Montreal (Canadá) mostraron que el aceite de krill, un suplemento rico en Omega-3, reduce el dolor causado por la dismenorrea y los síntomas emocionales del SPM.

El estudio incluyó a 70 mujeres en edad fértil a las cuales se prescribieron la ingesta de aceite de krill y de aceite de pescado, otra importante fuente de Omega-3, durante 3 meses.

La eficacia de los 2 tratamientos se evaluó a través de cuestionarios para el diagnóstico del síndrome premenstrual y la dismenorrea. Al mismo tiempo, los investigadores evaluaron la cantidad de analgésicos usados ​​por los pacientes para controlar el dolor menstrual.

Ambos suplementos demostraron ser eficaces en el alivio de los síntomas del síndrome premenstrual y de la dismenorrea.

No es todo: las mujeres que tomaron el aceite de krill refirieron un menor uso de analgésicos.

En particular, los investigadores descubrieron que en estos pacientes es suficiente un tratamiento de 10 días para reducir la cantidad de analgésicos usados, resultado aún mejor de las que usaron aceite de pescado.
En base a estos resultados, los autores llegaron a la conclusión de que el aceite de krill puede ser aún más eficaz el aceite de pescado para el control de los síntomas del síndrome premenstrual.

Un estudio más reciente, publicado en abril de 2010 por la Eastern Mediterranean Health Journal, confirmó que tomar aceite de pescado durante 3 meses reduce el dolor menstrual es y el uso de medicamentos para el dolor necesario para controlarlos.

En este caso la investigación participaron 36 jovenes de edades comprendidas entre 18 y 22 años, que recibieron diariamente 15 ml de aceite de pescado, lo que equivale a 550 miligramos del Omega-3 ácido eicosapentaenoico (EPA) y 205 miligramos de otro ácido grasos Omega-3, el docosahexaenoico (DHA), o un placebo.

El análisis de los datos recogidos después de 3 meses de tratamiento demostró una reducción significativa de los dolores de espalda y abdomen asociados a la menstruación y, al mismo tiempo, una menor necesidad de consumo de analgésicos.


Omega-3, una ayuda para las mujeres en edad fértil

Los datos recogidos hasta ahora demostrar la eficacia de los Omega-3 EPA y DHA para el tratamiento de los síntomas del síndrome premenstrual y dismenorrea.

Estos preciados ácidos grasos se pueden introducir ya sea mediante el aumento de la cantidad de pescado rico en omega-3 en los alimentos, tanto tomando aceite de pescado o de krill.

Omega-3 durante el embarazo: la ingesta reduce el riesgo que el niño padezca alergias

El riesgo que los bebés desarrollen alergias se reducetomando ácidos grasos Omega-3 durante el embarazo.
El mecanismo exacto se ha demostrado en un estudio publicado por el Journal of Physiology,ha sido el resultado de la labor del grupo de investigadores dirigido por el Instituto de Investigación de Gaëlle Boudry INRA de Rennes (Francia).
Según los autores del estudio la introducción en la dieta de mujeres embarazadas de alimentos como el pescado, el aceite de nuez y de semillas de lino, todos ricos en Omega-3, puede cambiar el desarrollo intestinal del feto.
Este cambio permitiría una maduración diferente del sistema inmune. El resultado final es que las células inmunes presentes en el intestino se vuelven más sensibles a la presencia de bacterias y sustancias extrañas, por lo que el bebé tiene menor propensión al desarrollo de alergias.


Omega-3 y el embarazo, una asociación exitosa

Los beneficios de tomar Omega-3 en la madre han sido el objeto de varios estudios científicos.
Hasta la fecha se han reportado beneficios en términos de prolongación del embarazo y la maduración del sistema nervioso central del feto. Los beneficios también se extienden más allá de los primeros meses de vida.
De hecho, la infancia, los niños que tomaron Omega-3 a través de la alimentación materna durante el embarazo han alcanzado mejores resultados en las pruebas utilizadas para medir la capacidad mental.

Después de las hipótesis, llega la confirmación
Varios estudios clínicos habían señalado con anterioridad la existencia de una relación entre la ingesta de aceites de pescado y nueces durante el embarazo y la reducción del riesgo de alergias en los lactantes.
Sin embargo, el mecanismo era hasta este momento desconocido. Una nueva investigación ha aclarado precisamente ente mecanismo. De acuerdo con los resultados obtenidos, los ácidos grasos omega-3 hacen el intestino del bebé más permeable.
Este aumento de la permeabilidad permite que las bacterias y las sustancias presentes en los intestinos puedan pasar más fácilmente a través de sus paredes y entrar en el torrente sanguíneo.
Una vez en la sangre, las bacterias y las moléculas pueden estimular la respuesta inmune del niño, lo que lleva a la producción de anticuerpos. Boudry dijo que lo que ocurre en el intestino permite al sistema inmunológico desarrollarse y madurar más rápido. Esto se traduce en una mejor inmunidad y en una disminución de la probabilidad de desarrollar alergias.

Un modelo válido

La investigación consiguió observar el efecto de la introducción de omega-3 en la dieta de los lechones.
Ahora, la investigación también se extenderá a los hombres, dado que el sistema digestivo de los lechones se considera un excelente modelo para el intestino humano, los científicos son optimistas sobre la posibilidad de repetir los resultados.
El siguiente paso sería probar si el efecto de los Omega-3 en la maduración del intestino de los bebés recién nacidos tiene consecuencias también sobre el riesgo de alergias durante el crecimiento del niño.

 Durante la menopausia los ovarios paran de funcionar, disminuyendo en 2/3 partes la producción total de estrógenos del organismo (el resto se produce en as células suprarrenales y en los adipocitos). Los estrógenos cumplen con una acción protectora natural que disminuye inevitablemente durante a menopausia: por esta razón aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre al mismo tiempo que el riesgo cardiovascular.

Un estudio demuestra que los síntomas depresivos, incluso si moderados, exponen a la mujer a un aumento del riesgo cardiovascular después de la menopausia. Un consumo de ácidos grasos omega-3 permite disminuir este riesgo cardiovascular. Es importante saber que entre el 10 y 40% de las mujeres durante la menopausia sufren de disturbios depresivos (1,2,3).

Dos distintos estudios sugieren que la alimentación caracterizada por un ratio omega-6/omega-3 tiende a minimizar la pérdida ósea durante al menopausia, normalmente causada por la carencia de estrógenos; los ácidos grasos omega-3 se relacionan con una mayor densidad mineral ósea en carencia de estrógenos (4,5).

La ingesta dietética de 2.4g de EPA y de 1.6g de DHA por mujeres con menopausia reduce de forma significativa los triglicéridos plasmáticos (26%) y el ratio triglicéridos/colesterol HDL (28%); el estudio no ha demostrado resultados distintos entre mujeres que toman o no terapia hormonal sustitutiva. Estos resultados pueden reducir un 27% el riesgo de padecer enfermedades cardiacas y circulatorias.
Una dieta rica en ácidos grasos esenciales (tanto a través de alimentos como de complementos) puede mejorar el mantenimiento de las funciones cognitivas en edad avanzada (6); un consumo importante de pescado y complementos nutricionales a base de omega-3 (EPA y DHA) puede reducir el riesgo de padecer cataratas (7).

Bibliografía

>1. Avis et al.(1994) Annals of Epidemiology 4 (3):214-20

>2. Burt et al. (1998) Harvard Review of Psychiatry 6(3): 121-32

3. Dennerstein et al. (2000) Medscape Womens Health 5(4):E4

4. Weiss LA et al. (2005) Am J Clin Nut ;81(4):934-938

5. Stark KD et al. (2000) Am J Clin Nutr; 72(2):389-394.

6. Whalley et al (2004) Am J Clin Nutr;80:1650-1657.

7. Lu M et al (2005)  Am J of Epidemiology ; 161(10):948-959.

 La preclampsia es un problema que se presenta solamente durante el embarazo y el periodo post parto. Esta complicación puede repercutir tanto en la madre como en el feto. Se puede presentar en el 5-8% de los embarazos y es una condición de desarrollo rápido y progresivo caracterizada por una elevada presión sanguínea y por proteínas en la orina. Hinchazón, aumento repentino de peso y cambios en la vista son síntomas importantes, aún así, algunas mujeres a penas tienen síntomas aunque la enfermedad se esté desarrollando de forma muy rápida.

Normalmente la preeclampsia se presenta después de la semana 20 de gestación (hacia el final del segundo o tercer trimestre), aunque puede surgir con antelación. Un control prenatal adecuado es determinante para diagnosticar y controlar la preeclampsia. Es una enfermedad sistémica caracterizada por disfunción endotelial resistencia vascular periférica, problemas de coagulación e hiperlipidemia. Los problemas hipertensivos del embarazo son la causa global principal de enfermedades maternas e infantiles, que pueden desembocar en la muerte. Algunos estudios revelan que estos problemas pueden ser responsables por 76.000 muertes anuales en los Estados Unidos.

Los aceites de pescados, ricos en omega-3, pueden disminuir los triglicéridos en sangre, la reactividad de la agregación plaquetaria y la tensión arterial. Pueden incluso mejorar la calidad de los vasos sanguíneos y las propiedades de circulación de la sangre.

Varios estudios han demostrado disminución del riesgo de padecer preeclampsia en mujeres con mayor cantidad de omega-3 en eritrocitos (14).
Los efectos beneficiosos sobre el feto, provenientes de la toma de omega-3, podrían ser minimizados debido a la gran cantidad de contaminantes ambientales presentes en el pescado consumido; las mujeres embarazadas deberían escoger aquellas clases de pescados que contengan menos mercurio y una elevada concentración de nutrientes (sardinas y atún claro enlatado) (15). Además un estudio sugiere que la exposición materna a los PCBs (bifenilos policlorados que son contaminantes ambientales) pueden influenciar el sexo del embrión. (16).

 

Bibliografía:

14. Williams MA, Zingheim RW, King IB.Omega-3 fatty acids in maternal erythrocytes and risk of preeclampsia. Epidemiology. 1995May;6(3): 232-7.
15. Moms and Mercury by Ernie Hood. (2005). Environmental Health Perspectives ;113:1376-1380.
16. MG Weisskopf, HA Anderson, LP Hanrahan, and Great Lakes Consortium (2003) Environ Health ;2(1):

Se ha descubierto que las mujeres con concentración en sangre de omega-3 muy bajas durante el embarazo tienen un mayor riesgo de sufrir depresión post parto.

Muchos estudios han tenido en cuenta la correlación entre los omega-3 y el desarrollo de estados depresivos durante y después del embarazo. Un consumo regular de pescado y de aceite de pescado está relacionado con el aumento de concentración de EPA y DHA en el hipocampo; este hecho parece pueda inducir un estado antidepresivo basal (1).Un contenido disminuido de DHA en la leche materna y un consumo menor de mariscos determinan una mayor incidencia de depresión post parto (2). Otro estudio llevado a cabo de forma similar al anterior encuentra que la disponibilidad de DHA en el periodo siguiente al parto es inferior en las mujeres que sufren problemas depresivos (3).
Distintos estudios enfatizan la importancia de los omega-3 para el desarrollo del sistema nervioso del feto y del lactante. Los ácidos grasos omega-3 de cadena larga son un elemento fundamental para el desarrollo cerebral del feto. Merecen una particular atención los neonatos prematuros porque no se benefician de los tejidos grasos de reserva. Estas reservas  se suelen almacenar en el tercer mes de embarazo: la materia cerebral del niño aumenta de 3 a 5 veces en este periodo, luego vuelve a aumentar de forma parecida en los 3 meses después del nacimiento. En este momento crucial es fundamental un aporte importante de omega-3. Por esta razón el feto necesita omega-3, fundamentalmente DHA, en los últimos 3 meses de embarazo. En este momento se generan nuevas células cerebrales a un ritmo vertiginoso (más de 250.000 células nerviosas por minuto) y un desequilibrio de ácidos grasos en este momento podría, entre otras, llevar a alteraciones en el desarrollo de las funciones visivas.

 

Según algunos estudios epidemiológicos, las mujeres embarazadas que consumen grandes cantidades de omega-3 de cadena larga tienden a presentar tasas de nacimientos prematuros (que pueden ser causa de problemas físicos y neurológicos, como dificultad en el aprendizaje) inferiores a otras mujeres. Un aporte inadecuado de ácido araquidónico y de DHA en el embarazo podría producir fragilidad y ruptura de las membranas en desarrollo, a causa de vasoconstricción y fenómenos inflamatorios (4).

Dos estudios daneses muestran que las mujeres que complementan su dieta con omega-3, sobre todo en el primer de embarazo, tienen con menos frecuencia nacimientos prematuros y los niños que alumbran tienen pesos “más sanos” al nacer. La ingesta materna de aceite de bacalao, en los primeros meses de embarazo, está relacionada con pesos mayores al nacer; parece que este hecho esté relacionado con menor riesgo de contraer algunas enfermedades durante la vida (5).

Bibliografía

1. Naliwaiko et al (2004) Nutr Neurosci ;7(2):91-99
2. Hibbeln JR (2002) J Affect Disord ;69(1-3):15-29
3. SJ Otto et al (2003) Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids; 69(4):237-243
4. Crawford MA (2000) American Journal of Clinical Nutrition;71(1):275-284
5. Olafsdottir et al (2005) BJOG ; 112(4):424-429

Un estudio danés ha demostrado que las mujeres que toman unos complementos alimenticios de omega-3 (junto a vitamina B12 por vía oral) tienen ciclos menstruales con menos dolores (1,2). Evidencias médicas sugieren además que una dieta complementada con 40mg de GLA (ácido gamma-linolénico) por semana puede reducir sensiblemente los síntomas típicos del síndrome premenstrual.

 Bibliografía:

1. Deutch B. (1995) Eur J Clin Nutr; 49 (7):508-16
2. Deutch B et al. (2000) Nutr Res.; 20:621-631

Desde un punto de vista hormonal las mujeres son muy complejas.

Durante su desarrollo el cuerpo femenino tiene que afrontar 3 delicadas fases temporales:

  • Premenopausia (menstruación o embarazo)
  • Menopausia
  • Postmenopausia

Para mejorar el bienestar psicofísico y cuidar de la salud durante cada una de estas fases evolutivas la literatura médica internacional recomienda el uso de los Omega-3.

Ha sido demostrado que la ingesta de estos ácidos grasos regula el sistema hormonal de la mujer y mejora, por lo tanto, su estado de salud general.

En particular:

  • Adolescencia: ayudan a aliviar las molestias asociadas al síndrome premenstrual.
  • Embarazo: ayudan a prevenir la diabetes gestacional, el parto prematuro y la depresión post parto; además debido a la acción específica del DHA (ácido docosahexaenoico), favorecen un mejor desarrollo del sistema nerviosos del feto.
  • Amamantamiento: contribuyen a mantener constantes los valores de DHA en la leche materna, cruciales para el crecimiento óptimo del cerebro.
  • Menopausia: contribuyen a cuidar de la salud cardiovascular y son de ayuda para reducir la irritabilidad, calores, sobrepeso e hipertensión.
  • Postmenopausia: tienen un rol importante para contrarrestar la osteoporosis.

 

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